Una marca, no suele ser algo fabricado en un laboratorio o con una planificación estratégica y fría detrás, en la mayoría de ocasiones, una marca es fruto de una historia humana, vital, que se desarrolla a base de emociones y sueños.

Y esa es la historia de Velas de la Ballena, que es a su vez la historia de los hermanos Martínez Monzón.

Velas de la Ballena es una marca que incluso su nombre lo toma de su propia esencia, ya que esta nace en 1997 en Punta Ballena, Punta del Este, Uruguay. Su nombre es el nombre de la cuna en la que nació y creció.

En Punta Ballena montaron su primer taller de velas los hermanos Sebastián y Maximiliano Martínez Monzón, y en él crean su primera obra de arte hecha en cera, inspirados por los cálidos colores del atardecer y los refrescantes aromas del mar de ese rincón del mundo tan especial. 

Y como todas las marcas que crecen, no crecen por casualidad, sino fruto del esfuerzo, la constancia y mucho, mucho trabajo.

En 1998, Maximiliano lleva la marca a Argentina, se establece en Buenos Aires y trabaja duro para hacerse un hueco en un mercado que termina conquistando, logrando popularizarla en muchos ámbitos de la sociedad argentina y apareciendo incluso en los principales programas de la televisión nacional. 

Ya en 2002, los otros dos hermanos, Sebastian y Alexis, llevan la marca a España y a Europa, con su sede central en Marbella, abren varios puntos de venta y surten con sus creaciones al mercado minorista y a los profesionales, con tiendas propias actualmente en Marbella y Madrid.

Muchos de los eventos y celebraciones en las zonas donde tiene presencia, están decoradas con velas del extenso catálogo de Velas de la Ballena, producciones de televisión, bodas, inauguraciones, grandes cenas, en hoteles y restaurantes…, puedes encontrarte con la luz de esta marca.

Velas de la Ballena se transformó rápidamente en un rasgo distintivo de ciudades como Punta del Este, Buenos Aires, Marbella y Madrid. Pero no ha parado de crecer, y ahora también se la puede encontrar en países como Suecia, Escocia, Austria o Portugal. 

Cada una de sus obras es concebida con el fin de sumar armonía y belleza a los rincones más valiosos de aquellos lugares que van a decorar o iluminar, con elegancia, con clase, con estilo, y con la mayor variedad de colores y opciones del mercado, no en vano, son escogidas por muchos profesionales de la decoración y la gestión de eventos. 

Velas de la Ballena, una marca moderna y llena de color que vio la luz en las playas de Punta del Este y ahora la puedes encontrar en más de 15 ciudades alrededor del mundo, con obras de arte en cera que se han convertido en un gran éxito, como sus fanales, y que sigue trabajando para seguir cosechando éxitos.

Como os contábamos al principio, no sólo nació una nueva marca, nació un ente vivo, una historia de emociones y de constancia, de sueños y de futuro, y cada vez que alguien en su casa, en una cena romántica, en una celebración…, enciende una de sus creaciones y disfruta de su luz y su calidez, le da todo el sentido al concepto con el que fue concebida Velas de la Ballena por Sebastián, Maximiliano y Alexis.


VELAS DE LA BALLENA